Curiosidades en una despedida de soltero/a
El siguiente escalofiante testimonio, lejos de ser un chiste, es un relato competamente verídico. A menudo la palabra despedida de soltero se asocia con “es el fin del mundo, vayamos a hacer lo imposible”. Ante tal sensación, algunas mentes complicadas son capaces de actuar de maneras muy peculiares. Vean, entre el humor y la preocupación:
“Siempre he sido muy celosa, y cuando mi chico me dijo que sus amigos le habían organizado su despedida de soltero en Benidorm no pude aguantarme y me fui para allá sin decírselo a nadie para intentar seguirle y ver qué hacía. Averigüé dónde cenaban, me puse una peluca y unas gafas sin cristales y estuve esperando en la puerta del local para ver si iba alguna chica de streptease… Al final no pude ver nada, me tuve que ir a dormir a una pensión y al día siguiente volví a Madrid. Encima de no enterarme de nada, tuve que fingir que había estado todo el fin de semana enferma porque claro, no le podía decir a nadie la tontería que había hecho. “Las despedidas son alegres y dicharacheras reuniones de amigo/as. La gente regresa de estas fiestas con la salud algo perjudicada, pero se recuperan, no dejan de ser la misma persona, vuelven, siempre vuelven. En raras ocasiones una despedida de soltero/a se convierten en bienvenidas de casado/a. Nunca desaprovechen nunca las buenas ocasiones ni desperdicien su tiempo en persecuciones que dañen su salud.
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